El paso de los triunfadores

Publicado: 26 octubre 2009 de Amado Sosa en Escuela Libre de Derecho

Hoy lunes, con una enorme alegria subo el artículo de mi amigo Edsson, quien meditadamente, redactó las siguientes lineas, llenas de pensamientos  e ideas, que en lo personal me dejaron pensando seriamente en el rumbo que estamos llevando como salón; rumbo que no es el adecuado y que estamos a tiempo de reorientarlo en la dirección correcta. Pero esto no se lograra escribiendo o leyendo palabras de aliento, pienso que la solución está en cada uno de nosotros. En fin, espero lean el articulo y reflexionen algunos minutos ¿qué está pasando?.

Amado Sosa

Quisiera agradecerle a Amado Sosa, que me haya brindado un pequeño espacio, en este grandioso blog. Una idea genial de alguien que ha demostrado compañerismo, amistad, solidaridad con los demás; desde aquí quisiera agradecerle que se tome el tiempo necesario para continuar con esta tarea.

Leyendo el artículo que mi compañero Diego redactó, recordé una pequeña historia que mi papá me contó hace algún tiempo y que  quisiera compartir con ustedes.

Esta reflexión habla de los retos, los obstáculos, barreras que la vida nos pone y que nosotros tenemos la capacidad para lograr superarlos con esfuerzo, dedicación, constancia.

Se llama el paso de los triunfadores.

Había una vez un aguilucho, con las alas de esperanza de llegar un día a la cima de la montaña más alta del valle, pero eso era un reto muy difícil para él, ya que no sabía volar.

Los demás aguiluchos le decían que no lo iba a lograr, porque era muy pequeño y no contaba con las capacidades suficientes para hacerlo. Se burlaban y carcajeaban del sueño del pequeño aguilucho, pero pasaron los días y el aguilucho con las alas de luz, empezó a crecer.

Él observaba que muchas aguiluchos intentaban llegar a la cima de esa montaña, pero algunos se quedaban en el camino porque no eran constantes, otros porque los demás apagaban ese sueño, muchos otros porque en el trayecto, el cazador les disparaba y quedaban heridos y jamás volvían a intentarlo.

Otros sin embargo, ni lo intentaban, se volvían flojos, cómodos, mediocres y timoratos. El miedo se impregnaba en ellos, el sólo pensar el esfuerzo que debían realizar, las barreras que tenían que pasar, los días de dedicación a aprender a volar y mejor preferían quedarse en el lugar donde se encontraban.

Un día el aguilucho se halló a un águila sabia y le preguntó:

– ¿Cuál es el secreto de la montaña?

El águila sabia le contestó con otra pregunta:

-¿Esa montaña que se encuentra a lo lejos y qué es la más alta de este valle?

-¡Si¡ – contentó el aguilucho!

¡Pues ese es el secreto!

El secreto es que solamente volando alto podrás conocer lo que existe en esa cima y descubrías que siempre hay nuevas montañas por conquistar.

Pero el aguilucho le dijo que no sabía volar, que no sabía cómo hacerle para aprender, entonces el águila sabia le respondió que usando su valor, ganas de superarse, usando su alas y así podría volar lo más alto.

El aguilucho, adquirió valor y desde lo alto de un árbol, abrió sus alas bañadas de luz e intento volar, se mantuvo en el aire pero no logró porque una corriente de aire lo arrojó al suelo. Pero al reponerse del golpe, lo volvió a intentar varias veces.

Cuando el sol se volvía a poner, el aguilucho se estaba cansado, pero seguía en su intento de volar. Cuando estaba a punto de darse por vencido por el cansancio y los golpes, escuchó una voz interior que con firmeza le dijo:

-¡Águila, inténtalo! Tu puedes llegar a la cima de la montaña!

Al ver que el aguilucho no respondía, su voz interior le preguntó:

-¿Tus alas te pesan, verdad?

El aguilucho contentó:

-Mucho, están tiesas, pesadas y no sostienen mi cuerpo.

Su voz interior le contestó:

-¿Sabes por qué no tienen fuerza para volar?

-¡No!, no lo sé – contesto el aguilucho.

Su voz interior le respondió.

-Porque en tu corazón no has puesto la esperanza, el valor y la confianza en ti; llénate de amor, abre tu corazón. ¡No olvides que tienes las alas de luz! ¡Inténtalo, no te rindas, no debes quedarte aquí!

El aguilucho decidió intentarlo otra vez, estaba ilusionado, quería  volar hacia la montaña más alta, entonces logró superar sus miedos, al cazador y abrió sus alas y emprendió lentamente su vuelo hacia la cima de la montaña más alta. Iniciando su gran aventura, y que sólo él sabría, que había en la cima.

Espero que esta pequeña historia, nos sirva como ejemplo, de que sólo la constancia, ganas de superación y lo más importante, creer en nuestros sueños podrán impulsarnos a llegar a esa cima. ¿Cuántas  veces hemos escuchado decir lo difícil que es pasar de año?,  ¿Cuántas veces muchas personas nos dicen que sólo pasan pocos?, ¿Cuántas barreras encontraremos en ese trayecto a la cima? ¿Cuántos cazadores habrá intentando tirarnos y que jamás volvamos a intentarlo? ¿Cuántas veces tendremos que intentarlo?

Compañeros, amigos, cada quien es el constructor de su destino, debemos tener bien presente porque decidimos tomar este camino. Y se preguntaran porque se llama el paso de los triunfadores, porque sólo los  llegan a la cima, y es ahí cuando reflexionas y volteas hacia atrás y ves cuantos compañeros en la primaria, secundaria, prepa quedaron en el camino por diversos motivos, quizás miedo, flojera, falta de constancia, comodidad, una oportunidad de seguir estudiando o  por no creer en sí mismos y  no sentirse capaces de volar alto.

Ahora amigos, para el 1B, la montaña a conquistar es la ELD, lleguemos a esa cima, y seremos triunfadores, y entonces sabremos que hay en esa cima y si valió la pena cada esfuerzo realizado, cada día de cansancio, cada noche de desvelo.

Amigos, es una oportunidad que cada uno debe valorar, si queremos ser triunfadores, ésta es la cima más alta, volemos alto.

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comentarios
  1. Amado Sosa dice:

    Edsson, que bueno que te animaste a hacer un artículo, y que magnífico primer artículo elaboraste. Quiero aprovechar, para reconocerte mi admiración por tu dedicación y esmero en la escuela, y mas aún tu preocupación por el grupo, a razón de estas eventualidades que se han venido dando.

    Creo que estamos de acuerdo en que no es el medio ni la forma de lograr un cambio de actitud colectivo, pero como dijera el Lic. Müggemburg: con que cambiemos algunos, ya es ganancia.

    Sale mi Edsson, me fallaste ayer en el clásico, pero bueno, te libraste de ciertos percances, jaja.

    Sale mi estimado, buena vibra!

  2. Eric Abonce dice:

    Muy buen articulo mi Edsson, muy cierto, dicen que la Libre corre a mas gente metiendo miedo que reprobando. Esa es la clave, no hay que temer, y también hay que echarle un poco mas de ganas no creen, creo que todos tenemos que cambiar de velocidad, con que repasemos unos minutos la clase pasada creo que podemos hacer un papel digno cuando nos preguntan los profesores.

    Saludos a todos!

  3. set_elwak dice:

    This is my first visit here, but I will be back soon, because I really like the way you are writing, it is so simple and honest

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