Carta Abierta a los Alumnos de 1ero B

Publicado: 12 febrero 2010 de Amado Sosa en Escuela Libre de Derecho

Por el altercado de ayer, mi compañero Mauricio Haber, se vio en la necesidad de redactar el siguiente artículo. Espero nos detengamos unos minutos para reflexionarlo.

Amado Sosa

Estimados compañeros:

Hoy estuvimos en presencia de una de las múltiples experiencias que depara la Libre; me refiero al abuso de poder que puede suscitar la política de libre cátedra que impera en nuestra escuela. Por razones de respeto, no incluyo el nombre del Licenciado, quien envuelto en un ataque de ira, azotó la puerta del salón dejándonos a todos desconcertados.

El Licenciado ya había tenido ciertos altercados con nuestro grupo por el hecho de que “no estudiamos ni preparamos la clase”, pero se podría decir que la “clase” de hoy fue la gota que derramó el vaso… Comenzó preguntando de manera muy calmada y al ver que nuestro rendimiento no era suficiente para sus estándares, su humor fue elevándose de manera gradual; comenzando a dirigirse con altisonantes al grupo, finalmente soltó la GRAN amenaza: no volverse a presentar a dar cátedra a este grupo. Como era de esperarse, la condición fue cumplida y fue solo por morbo y condescendencia que decidió seguir preguntando—en sus propias palabras—para ver que estupideces teníamos que decir.

Preguntó a diestra y siniestra a todos los presentes, demostrando su punto: que no sabíamos un carajo para lo que el esperaba. Llegando al punto de la desesperación, se cuestionó sobre el porque de nuestra “falta de empeño” y cuestionó al grupo al respecto. Aquellos que fueron interrogados estaban ciertamente desconcertados y no pudieron concretar sus respuestas de la manera más favorable, dejando que la ira de dicho Licenciado incrementara, para finalmente dar un discurso sobre lo difícil que va a poner el examen e imperarnos que no criticásemos al titular de la materia, por no estar a su altura y “no ser nadie para criticarlo”. Hecho esto, abandonó el salón con un sórdido portazo, que mencioné anteriormente. La reacción del grupo fue diversa: —acompañada de un sentimiento generalizado de anonadación – los de la gran mayoría sugirieron disculparse inmediatamente y ver si el susodicho se digna a volver a dar clase en algún momento del resto del curso; otros pensaron un poco más con calma y decidieron revaluar la situación, por tanto no dijeron mucho (o nada) al momento; por otro lado, un tercer grupo concordaba con los del primer grupo: había que disculparse, pero no de inmediato, pues no era el momento adecuado para una disculpa formal.

Ahora el problema es que debemos de hacer. Disculparse con el Licenciado evidentemente es más que necesario, para no violentar la relación más. Pero más que un acto de sumisión ante la autoridad, no debemos dejar que nos desmoralice, al contrario, debemos verlo como un incentivo para mejorar y saber lo arbitraria que puede ser esta escuela. Pero haciendo conciencia de esta arbitrariedad podemos saber que no todas se ganan, pero tampoco todas se pierden.

Es cierto lo que dijo el compañero Carbonell en su estado de Facebook, noche triste ELD, pero reitero que no es razón para desmoralizarnos. Hay fallas tanto en nosotros como en el Licenciado, no hay que dejar que eso nos quite las ganas de luchar, pero tampoco hay que someternos a palabras altisonantes y gritos; este hombre tiene un ego bastante grande y unas expectativas demasiado altas para alumnos de primer año, donde estamos entrando a un sistema nuevo que nos resulta abrumante, sin embargo, puede verse desde el punto de vista que solo quiere que nos disciplinemos. Es evidente que aún somos jóvenes y estamos muy dispersos, tenemos que disciplinarnos si queremos mantenernos en la escuela. Digo dispersos porque aún no concretamos el modo de vida que es necesario para sobrellevar la carrera, sea por pereza, por otras cosas que queramos hacer para satisfacer necesidades inmediatas, o cualquier otra razón y no nos disciplinamos para estudiar. Es una situación menesterosa, pero que no puede ser realizada de la noche a la mañana y realmente hay que valorar estos años, porque solo se viven una vez y hay que disfrutarlos.

No digo que nos dediquemos enteramente al estudio o enteramente al libertinaje, la decisión esta en ustedes y se puede llegar a un equilibrio, hay que llevar todo paso a paso, pues es un cambio brutal de ritmo. No hay que perder la esperanza y la amenaza que hizo hoy el Licenciado puede ser ambigua, puede que vuelva a darnos clase o puede que no lo haga… El hecho concreto es que hay que estudiar y prepararnos para este examen, que es obvio que no será fácil, independientemente de si el Licenciado decide “cogernos en el examen” o no; hay que demostrarle de lo que somos capaces y no dejar que un altercado mínimo nos derrumbe. Espero que lean esta carta y reflexionen para lo que queda del año, les mando un saludo y los veo en clase. Atte.

Mauricio Haber May

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comentarios
  1. liberto-1 dice:

    pues a veces asi pasa, pero recuerden que nunca le van a ganar a un licenciado. siempre con la mente muy fria porque sino el resultado se vera en el examen.

    al parecer su grupo es mas unido que el mio, ni pex.

    un saludo.

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