El dictador

Publicado: 26 marzo 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Don Puro apenas se contuvo para escuchar de un feliz Enrique Aguilar, ingeniero y académico, estoy de acuerdo contigo: la figura de Cincinato ha de ser imitada por todos los políticos del mundo, sirve de modelo a las derechas e izquierdas. Y también a los del centro. En la Wikipedia se encuentra una breve biografía del dictador romano. Les recomiendo ampliamente su lectura.

Aquí fue interrumpido por don Puro. Jamás dije, y me miró con enojo, que el romano sirva de ejemplo a los políticos. Nada más lejos de mi dicho. Entiendan bien, fíjense, Cincinato nunca fue un político. Fue sólo un ciudadano. Ejemplar, sí; pero ciudadano. Que Enrique les cuente la principal de sus historias.

En interpelado toma la palabra. Llevando las de perder, batallaban los romanos contra dos pueblos vecinos, los volscos y los ecuos, que tenían cercado al ejercito romano. Para hacer frente  a la emergencia el Senado teniendo al pueblo de su parte eligió a Lucio Quinto Cincinato (519-430, antes de nuestra era) como dictador.

Como no aparecía por ninguna parte lo tuvieron que buscar en su finca donde sí lo hallaron. Estaba labrando con sus propias manos la tierra. A las primeras se negó a aceptar el cargo. Lo hizo cuando se convenció que era él era el único que podía salvar Roma. Dejó aperos y animales, levantó un ejército, derrotó a los enemigos de Roma, recibió los honores de la victoria y renunció a los 5 y medio meses que le faltaban de dictadura, y regresó a su finca a seguir con las labores del campo. Todo esto en 16 días.

No le interesó el poder, pero sí el cumplimiento del deber. No era político, era ciudadano, me echó en cara don Puro. En las épocas de bonanza y en las de crisis, a los políticos y sus partidos sólo atienden sus intereses. Y para ellos trabajan. Por eso cuando una crisis nos abate hay que volver los ojos a los ciudadanos. A la sociedad civil. A los perjudicados.

Aun en estos tiempos, ciudadanos han entrado a la política  sólo para vencer una crisis y han salido a la primera oportunidad. Un ejemplo Nelson Mandela, de Sudáfrica. Otro, Vclav Havel de Checa. Cumplen con el deber que los tiempos les impusieron, y dejan el poder de nuevo a los políticos.

Más que investigar sobre  Cincinato debieron estudiar mi propuesta, qué tan fácil es conseguir su aprobación, ¿cuáles serían sus efectos? ¿Deveras vale la pena circularla? ¿Sirve para algo? El viejito cree que somos sus empleados, ya no le hagas caso, dijo mi compadre Chacho. Vámonos a otra mesa. Y lo dejamos con Enrique después de disculparme con él por no haberlo entendido. Le prometí mejorar para la siguiente entrega.

Para no dejar trunco este escrito les comento que los dictadores, en aquella antigüedad, eran elegidos para hacer frente a una crisis y disponían de poder absoluto sobre soldados, autoridades y ciudadanos. Ahora cambió el significado.

Y mientras tanto, confiando en el juicio de don Puro expreso:

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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