Desapariciones

Publicado: 25 mayo 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Un café después de la hora de la comida en vez de cena. La verdad se les había olvidado que el 16, era domingo. Don Puro no empezó a disculparse como esperábamos sino con la desaparición del Jefe Diego. Por la cantidad de información que trasmitió nos dimos cuenta de que además de leer periódicos pasa gran parte de su tiempo casado con internet. No ha encontrado algo más útil o divertido para gastar su jubilación.

El político desaparece en su rancho, en Querétaro, con rastros de sangre en el entorno de lo que aquí ya llamamos la escena del crimen, en circunstancias que hacen suponer a la mayoría un secuestro relacionado con el crimen organizado. Pero no hace al caso profetizar sobre lo que pasó y ocurrirá ni sobre todas sus consecuencias. Poco vivirá el que no lo sepa, en lo posible, y no las experimente. Expresó el veterano en plan de pontífice.

Siguió. Los sentimientos que ha despertado la desaparición bien expresan el sentir presente del país. Dolor, temor, satisfacción, júbilo, euforia, solidaridad, tristeza, lamentos, burlas, odio, fatalismo, desconcierto, humanidad, partidarismo, la sensación de que se hizo justicia por un lado y de impotencia contra el crimen por el otro, la confirmación de que México se deshace en nuestras manos, de que pierde la batalla contra el crimen organizado, y la contraria: ya se avecina el fin de guerra, viene el arreglo y la paz. Y otro más: el crimen organizado va perdiendo la guerra por eso ataca blancos civiles; también se da el opuesto: ahora le tocó a uno de ellos, es un aviso, no se puede con el crimen organizado, que se legalice ya la droga, es problema de los gringos, no nuestro, si quieren matarse ellos que lo hagan; hasta se recaudan más impuestos.  Ya saben lo que pasó, pero lo están ocultando hasta que sepan la forma de darlo a conocer sin generar pánico nacional. Un ataque a la democracia, ¿no será una maniobra política? ¿Por qué tanto escándalo si se trata de una sola persona?  Suena a algo de la familia. Es un pleito entre los poderosos. Es una represalia del narco por un agravio presente. Y falta.

Y desde luego ya nos repasaron una y otro vez la biografía comentada del Jefe Diego. Hombre riquísimo. Político y litigante exitoso o corrupto según quién se exprese.  Siempre lucha con todo lo que tiene a su alcance, pero su retiro inexplicado de su campaña presidencial, 1994, cuando iba adelante en las intenciones de voto, ya la tenía en la mano, lo hacen sospechoso hasta a los suyos. Otros dan la explicación puntual: su salud; lo amenazaron; los medios de entonces lo desaparecieron él siguió en campaña; tuvo sus 15 minutos de gloria y ya; nunca se sabrá.  O de su carácter: no le teme a la muerte…

No paraba de hablar el viejito hasta que se le ocurrió escurrirse a la sala a ver la televisión aguánteme 10 minutos, nomás veo quién va ganando las elecciones en Mérida y regreso. Preferimos callar mientras volvía, siempre tiene uno derecho a un poco de silencio, de ignorancia, de paz. El tricolor recuperó Mérida después de casi 20 años. Y va barriendo en el estado, dijo al regresar. Ya se habla de impugnaciones. Imposible saber si estaba contento o triste. Ni sus palabras ni su entonación dejaron translucir sentimiento alguno. Era inevitable. También estas elecciones representan el sentir de los mexicanos. Concluyó.

Regresando a la desaparición de Diego Fernández de Ceballos habrá que prepararse para cualquier resultado, sea que venga pronto, o que se lleve mucho tiempo. Meses. Y desde luego desear que regrese sano. Antes que todo.

¿Ya se dieron cuenta de que no ha sido posible explicar el segundo mandamiento? Ya lo olvidaron, desapareció, tienen cabeza sólo para uno, les repito que basta con cumplir el primero para que México inicie una nueva etapa en su vida política. Y sí, el próximo sábado empezaré por pedir perdón, pero no a ustedes, sino a nuestros políticos. Pobres de ellos que están obligados a cargarnos sobre sus espaldas. Y me darán la razón. Claro que sí.

Atiborrado de información y amenazas de todo tipo expreso para no ser vilipendiado:

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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