Felicidad

Publicado: 8 junio 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

La felicidad es un tema que ha ocupado y preocupado al hombre al menos desde los primeros tiempos de la escritura. A veces se convierte en asunto de estado, la suya propia les interesa a los de arriba. Después de llevar una vida de éxitos como arconte (jefe de la ciudad) y legislador, Solón (638 a 558), un griego de Atenas, tomó 10 años sabáticos para recorrer el mediterráneo oriental con el pretexto de contemplar el mundo.

En una de las etapas de su largo viaje paró en Lidia, ubicada en la actual Turquía, donde tuvo oportunidad de conversar con Creso quien fuera su último rey (del 560 al 546 antes de nuestra era). Creso era conquistador de muchos pueblos y tenido en su tiempo como el hombre más rico que haya existido y tenía además la presunción de ser el hombre más feliz del mundo y el deseo de ser reconocido como tal.

Interrogado que fue Solón sobre si le había tocado en suerte conocer al hombre más feliz de todos respondió: Sí, rey: Telo de Atenas… porque en una ciudad afortunada tuvo hijos hermosos y buenos, vio nacer hijos de todos sus hijos, y quedar todos en vida; y porque siendo afortunado, según juzgamos nosotros, le cupo el fin más glorioso: en la batalla de Eleusis, que dieron los atenienses contra los fronterizos,  ayudando a los suyos y poniendo en fuga a los enemigos, murió de hermosísima muerte, y los atenienses le dieron pública sepultura en el mismo sitio en que había caído, y le hicieron grandes honras.

Como después de Telo, Solón mencionase a otros griegos para ocupar el segundo lugar (por morir tras honrar a su madre o quizá sólo por estar ya muertos) nuestro rey exigió explicaciones de su exclusión mismas que le fueron dadas como sigue: Al cabo de largo tiempo, muchas cosas es dado ver que uno no quisiera, y muchas también le es dado sufrir… no hay uno solo (día) que traiga sucesos enteramente idénticos a los otros. Así, pues, Creso, el hombre es todo azar. Bien veo que tienes grandes riquezas y reinas sobre muchos pueblos, pero no puedo responder todavía a lo que me preguntas antes de saber que has acabado felizmente tu existencia… Muchos hombres opulentos son desdichados, y muchos que tienen hacienda moderada son dichosos… antes de que llegue a su fin, suspende el juicio, y no lo llames (a dicho hombre) feliz sino afortunado.

A poco, con la derrota de Creso a manos de Ciro el Grande, rey de Persia, desaparece el reino de Lidia, Creso es despojado de sus bienes y de su cargo para quedar sólo en consejero de su vencedor.

En el ejercicio de este cargo tiene la oportunidad de trasmitirle, inútilmente, la advertencia que había recibido: considera ante todo que las cosas humanas son una rueda, que al rodar no deja que unos mismos sean siempre afortunados. Muy poco tiempo después, Ciro es muerto en el campo de batalla de su siguiente campaña

Las cursivas pertenecen a Heródoto de Halicarnaso, griego, que vive del 484 al 425, antes de nuestra era y se ubican en el primero de Los nueve libros de la historia.

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