El arte de llegar y quedarse

Publicado: 15 junio 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Pasados la cabeza y el corazón  de los políticos exitosos, y en general de cualquier capitoste, consideremos ahora a Sun Tzu, estratega y general chino que debió vivir de mediados del siglo 6º hasta principios del 5º antes de Cristo, a quien se atribuye un manual para hacer la guerra. Y ganarla desde luego. Su nombre: El arte de la guerra.

El texto es muy pequeño: unas 70 páginas útiles. Sin embargo su lectura es muy útil, aun para el más pacífico de los humanos, en cualquiera de los combates que enfrenta a lo largo de su vida. Con la excepción de las batallas perdidas de antemano, como la de la muerte.

Es casi imposible sintetizar el libro por lo que se entresacan arbitrariamente ideas aisladas para entretener y pensar.

La autoridad es el conjunto de características esenciales que distinguen a un general experto: humanidad, inteligencia, rectitud, rigor y valentía.

… Cuando un general se apegue a las ventajas que le brinde una estrategia, pero tenga la flexibilidad de cambiarlas de acuerdo a la situación, alcanzará el éxito… Divide al enemigo cuando esté unido… Altera sus nervios y quítale fuerza… Cuando esté descansado procura fatigarlo… Atácalo cuando él no te espere.

… Nunca una guerra prolongada ha beneficiado a un país.

… Una de las mayores habilidades consiste en someter al enemigo sin necesidad de combatirlo… El gobernante próspero es el que tiene como colaborador a la persona idónea.

El ser invencible depende de uno mismo, la vulnerabilidad sólo depende del enemigo…

Los expertos en el arte de la guerra tienen la capacidad de usar tantos recursos de fuerzas extraordinarias como infinitas son las estrellas, son inagotables como las olas del mar, ya que cuando terminan comienzan nuevamente. Caen y se vuelven a levantar, sus ciclos son como los de la noche y el día y son periódicas como las estaciones del año.

Por eso, los expertos en el arte de la guerra atraerán al enemigo y no permitirán ser llevados por él al campo de batalla…  La guerra y la victoria no podrán ser repetitivas ya que continuamente se adaptarán a su propia forma…  El medio de alcanzar la victoria es la capacidad que tengas para cambiar y adaptarte de acuerdo a las circunstancias del enemigo.

La lucha armada es provechosa para el experto y peligrosa para el inexperto…  Cualquier fuerza militar se manejará  por medio del engaño, se movilizará  por la motivación de la recompensa…  Cuando estés en batalla sé  tan veloz como el viento; en tu marcha lento como el bosque; en el saqueo, voraz como el fuego… Deja una salida para un ejército rodeado y no presiones a un enemigo acorralado.

Los generales que en alguna operación presenten las siguientes cinco características serán peligrosos y nefastos: los imprudentes están dispuestos a morir; los cobardes pueden ser hechos prisioneros; los iracundos pueden ser engañados; los honrados pueden ser calumniados; los piadosos pueden ser burlados.

Cuando un emisario enemigo se expresa humildemente pero continúa con sus preparativos significa que avanzará; cuando se expresa por medio de palabras engañosas y hace alarde de su avance es señal de retirada; cuando el emisario se excusa es que desea terminar con la hostilidad y cuando el enemigo solicita una tregua significa que está  conspirando… Aquel que carece de estrategia y subestima al adversario terminará inevitablemente siendo capturado por él.

No divulgues la información de tus planes para que tu enemigo no pueda conocerlos, espera a que se vuelva vulnerable para avanzar…  Un general que da recompensas no habituales y dicta órdenes desacostumbradas podrá  hacer uso de un ejército completo como si fuera un solo hombre…  El dogma de la guerra es observar lo que tu enemigo haga para que con base en sus movimientos tú tomes decisiones en la batalla.

Cuando se obtenga el triunfo y se alcancen las metas programadas, pero no se recompense a quienes lo hicieron posible, trae mala suerte y denota mezquindad.

Cuando un agente secreto no sea bien tratado correrás el riesgo de que se pase al bando enemigo.

Hemos observado a los demás. Y a nosotros mismos.

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