Fútbol

Publicado: 29 junio 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Tiene razón Beatriz Paredes, las grabaciones desnudando al gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán como jefe de campaña y de finanzas de los candidatos tricolores en Veracruz son guerra sucia. Hasta los políticos tiene razón. A veces. Y es guerra sucia porque son verdad las acusaciones que se hacen: el poder público y el dinero público hacen campaña para los candidatos tricolores. La verdad apesta a los políticos. Los ensucia. Es guerra sucia farfulló el viejano.

Son curiosos, por llamarlos de alguna forma,  los políticos creen poseer el monopolio de la mentira y del poder de ocultarla hasta a sus propios semejantes. O sea, creen que pueden pasar por recién bañados aunque no les haya tocado.

No, los tricolorianos no son los únicos que abusan del cargo y el dinero público. También los azules y amarillos, pero como todavía están verdes no todos han aprendido bien a no tener vergüenza. O cuando a menos a aguantársela campanudamente. Dicha sea la verdad ya casi no se ven muchos ignorantes.

La decisión de la Suprema Corte de Justicia en el caso de la guardería ABC de Hermosillo se dio como se esperaba: quedando en simple declaración. No vimos, a Dios gracias la condena que se preveía en el proyecto del ministro Zaldívar. La razón es muy sencilla: la Corte no tiene facultades para ello. Bueno por ese lado, pero malo por el otro: nos queda claro que si las autoridades federales y locales se niegan a hacer justicia no hay camino para buscarla. Una justicia para los de arriba. Otra para los de abajo. Se confirma.

Nos dio ternura escuchar al viejito cansado, desilusionado, como vencido. Enrique le dijo vamos Puro, arriba el corazón.

Se enfureció el viejo, hizo a un lado el desánimo y soltó su enojo: no sé de dónde sacaron ese apodo, pero sepan que me molesta mucho. No soy su juguete. Malagradecidos. No soy su burla. No me llamo Purificación. Y siguieron unas jaculatorias muy groseras que por fortuna sólo nosotros escuchamos.

Háblanos de futbol, vejestorio. El martes te invito a ver el juego. Yo te llevo, paso por ti a tu casa, pero no me salgas con que sólo te tomas dos cervezas. Eso sí pierde México, porque si gana nos salimos cuando cierren. Esa fue la voz de Chacho. Total el venerable anciano dio su anuencia precisando que si México vencía nos haría el favor de acompañarnos con una cerveza más. Tres es mucho para mí. Y para ustedes también. Y de aquí agarró un discurso cuyo rumbo ninguno imaginó.

Coincido con ustedes, detrás del Mundial de Fútbol hay además de los deportivos otros intereses, comerciales y políticos, cuyos únicos fines son recoger el dinero que nos sobra y retirarnos de nuestros preocupaciones diarias, pero en la vida real, nada está exento de intereses así que quejarse como simple amargado o como intelectual que lleva sobre el lomo, así dijo, el presente y el futuro de la humanidad es cosa de necios y estúpidos, ¿qué tiene de malo la diversión? Y qué mejor si ocupa el lugar de la preocupación. Lo triste es que no haya 12 campeonatos mundiales de fútbol cada año. Y desde luego con la participación de México en todos y cada uno.

No todo en la vida es sufrimiento. Pobre gente. Es preferible una telenovela que nos hace llorar, pero al final nos recompensa con inmensa felicidad cuando el muchacho y la muchacha tras una larga cadena de desgracias e intrigas se casan con la promesa de felicidad eterna, a las sabias condenas y sabidurías que nos endilgan los profundos pensadores y medieros mexicanos por no atender intereses más altos, tal la cultura.

Les parece poco el sufrimiento que encontramos en la calle a cada paso y nos incitan a encontrar más. Les parece poco la injusticia que vemos y nos ensartan en más desgracias. Como si el objeto de la vida fuera sólo sufrir.

Tú, no sabes sino hablar del poder, de la dominación de uno por otro, ¿qué no has aprendido nada en la vida? Otra vez me atacó, no tengo forma de encontentarlo. Y vuelta al fútbol. Yo prefiero celebrar como día festivo, de descanso obligatorio, un campeonato del mundo ganado por México que festejar civil y religiosamente a  los muertos. O a la bandera. O a san José Obrero. El maldito iba  decir otra cosa, pero se dio cuenta a tiempo. A mí no me engaña.

Y volvió, ¿qué tiene de mejor el Quijote que una telenovela? ¿Leyéndolo en qué mejora mi vida al servicio de los demás? En nada. En cambio al día siguiente del fin de una telenovela llego feliz a trabajar. Y trabajo mejor y alegro el día de mis vecinos de trabajo.  En lost los protagonistas se fueron al cielo, ¿no es mejor esa alegría que enterarnos de la muerte del Quijote? Y aquí le paro. Piensen dijo.

Y mientras tanto expreso con don Puro:

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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