Fútbol III

Publicado: 13 julio 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Nos tundieron. Sólo Uruguay sigue en la brega. Don Puro daba por hecho la eliminación de Paraguay y no daba oportunidad de repartirnos en las mesas con nuestras respectivas mujeres.

Aquí nos interrumpieron y nos arrimamos al puesto de  la taquiza; en el jardín de la casa de mi compadre Chacho. Arroz, bistec, chorizo con papa, chicharrón, nopales y frijoles. Con salsas roja y verde; chiles jalapeños con trozos de zanahoria en vinagre, y habanero con cebolla y limón.  Al cabo mañana no se levantan. Estábamos comiendo en sana paz cuando se escuchó un grito desaforado de don Puro. Un sola vocal, sin saberse si era a ó e. Y luego una retahíla de groserías muy educadas. Ninguna palabreja, pero sí descripciones muy ofensivas.

Tuvimos que tranquilizar a don Puro que parecía a punto de darse de moquetes con Chacho. Se lleva y no se aguanta. No me llames así contestó el viejano. Los pusimos en paz, aunque ya ninguno regresamos  a nuestra mesa. Nos quedamos de guardia. Y nos enteramos de la bronca, mi compadre había tildado al veterano de don bachicha. Dices que no eres puro, entonces quedaste en bachicha. Y estalló en furia el maestro de muchas generaciones.

Y para seguir con la paz lo exhortamos a hablar del homicidio del candidato tricoloriano a gobernador de Tamaulipas, el superfavorito para ganar las elecciones de mañana. Y comenzó el sermón. Existe, nos han dicho, una línea de investigación principal: la autoría del crimen organizado, pero no se descarta que se trate de motivo político. En cualquiera de los dos casos un pleito entre capitostes, señaló don Puro con aire de pontífice máximo recién restituido en el cargo.

Por lo pronto el nuevo candidato es el hermano del muerto. No habrá cambio, familia y partido seguirán en el poder. Si acaso con un número de votos mayor al esperado. Pero triste de cualquier lado que se mire.

El presidente convocó a acuerdos nacionales para continuar, ahora sí, todos unidos en la batalla definitiva contra el crimen organizado. Poderes, partidos y sociedad civil. Rápido llegó la respuesta. Los amarillejos aceptaron, pero pusieron condiciones. Los tricolorianos se sintieron agredidos, como si la política de combate al crimen fuera la culpable del homicidio de su candidato y reprocharon al presidente. Ya más tarde se dio algo de aceptación.

Es cierto que el presidente abrió la guerra y que ahora se desarrolla en campos civiles, inocentes, que no son parte beligerante, pero si se mira con cuidado nos daremos cuenta de que no tuvo otra opción. Como sus reformas estructurales ofrecidas en campaña no pasarían en las cámaras legislativas tomó el único camino que podía seguir sin la aprobación cameral: el combate al crimen organizado.

Es casi seguro que no haya medido ni el tamaño del enemigo ni el costo de la lucha, pero no hay vuelta atrás. Ni el poder, ni la riqueza ni el control social se comparten, se regalan. Cualquier otro presidente en su caso y los que le sigan no tienen más remedio que combatirlo. Y el cambio, si lo hay, será limitar el conocimiento público sobre los hechos de guerra y sobre la naturaleza de las armas y el ejército empleado.

El crimen organizado es muchas cosas a la vez. Un negocio que deja más dinero y cubre más actividades. Cada vez. No es sólo droga, sino también secuestro, extorsión, venta de protección, etc. Y como negocio crea competencia, guerras entre bandas. Crece el número de jugadores. Es también un poder que da órdenes que son cumplidas; vota efectivamente, si así fue, como vimos ahora. Y es ante todo un movimiento social. De un día para otro más y más mexicanos se suman a las bandas y desplazan a partidos y poderes.

Por lo que le he dicho, hijos míos, los poderes legales y de hecho han de combatirlos hasta la muerte. De otra forma se quedan sin chamba. Son unos u otros. Pero el combate no bastará para vencerlo porque el crimen organizado no es un simple poder. Para acabarlo hay que combatirlo en sus tres frentes. Poder, dinero y sociedad. Sí los entiendo, parece una lucha que no nos corresponde. Ya veremos.

En fin, el partido tricoloriano, cuando era el partidazo, se mantuvo en el poder porque repartía bienes a toda la población y permitía el avance o crecimiento social de la misma. Cuando esto ya no fue posible ni con sus reformas de fachada lo echamos fuera, pero no cambiamos el sistema, sino que lo corrompimos en el 2000 pues no le dimos poder al presidente elegido.  Seguimos sin partidazo y con la situación de descomposición social, pero más grave ahora. Y vieja.

Tenemos que asumir la culpa. Tenemos que cambiar el país. Tenemos que hacer a un lado a los poderes que limitan nuestro desarrollo y crecimiento. Cada vez que vemos cualquier situación nos damos cuenta de que hay un grave problema y que la solución no es de los capitostes de cualquier color o legalidad, sino de nosotros mismos, de la sociedad civil, de los pedestres. Ni uno ni otro bando podrá ganar la batalla… aquí fuimos interrumpidos: ganó España, gritaron las mujeres y cambiamos al futbol que mucho teníamos que decir de Maradona Y Argentina. Y de Brasil.

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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