Acabó el mundial

Publicado: 20 julio 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Nos habían dicho las mujeres que andaba muy sentido. Pero fue Diego, mi hijo, quien dio la voz de guerra: papá, creaste un monstruo. No supe de entrada si se refería a Chacho o al viejito. No, tu compadre no, ése ya era. Enseguida me dio una explicación: desde que lo publicas nadie lo aguanta en la colonia. Lo tratan de don, lo paran y platican con él, y el viejo les suelta explicaciones de todo a todos. Y le creen. Va a hacer una revolución.

Algo de culpa sentí porque convoqué a todos, menos al iluminado, a un conciliábulo de emergencia: una copa en la casa de ustedes. A las 7 de la tarde. Enrique y Adolfo llevaron la voz cantante. Serios. Como convencidos de que lo que dice el don sirve para algo. Y el señor tiene ya cierta edad. Con eso nos convencieron.

A Chacho por grosero y ofensivo le impusimos una pena: traerás el tequila para la comida que mañana en desagravio a don Puro se hará aquí. En seguida establecimos reglas: las burlas al viejito han de ser en la presencia de todos, así no damos lugar ni a acusaciones ni a desagravios ridículos como el de mañana y reímos todos por igual. Otra: se otorgan al viejito 30 minutos fijos para que diga lo que le plazca. De las dos 45 a la tres 15 si se trata de comida. Y si es cena de las ocho 45 a la nueve y cuarto. Ni un segundo más. Esté presente quien esté presente. 30 minutos fatales.

Una pena adicional le cargué a Chacho, que me acompañara mañana a Texcoco a traer la barbacoa. Hecho dijo.  Fue él quien me despertó muy temprano. Me llamó al celular a las 6 y media. Se le cocían las habas por almorzar en el lugar de los hechos barbacoa de hoyo recién sacada.

Nos perjudicó el anciano porque nos distrajo mucho de la final. No nos habíamos dado cuenta del horario del juego España contra Holanda. Los ojos en un lado y los oídos en otro. Ni modo nosotros pusimos las reglas. He aquí lo que sentenció: mucho les agradezco sus satisfacciones. Más merezco. Espero que cumplan su palabra.

Hace ocho días hubo elecciones en casi la mitad de estados de la República. Se esperaba que barrieran los tricolorianos. No fue así, perdieron en 3 estados. Y con toda seguridad en otros como Veracruz, pero aquí se operó como si ya hubieran regresado los buenos tiempos del partidazo. Les corría prisa. Y eso fue muy bueno. No se les hizo. Queda claro que México no es el país de la corrupción, el engaño y la violencia que son los tricolorianos. Y han sido.

Las alianzas entre amarillejos y azulatos parecían impensables, no porque no puedan establecerse entre partidos que pueden hallar un programa común, como izquierdistas y democristianos, sino porque algunos  líderes amarillejos enfermaron de la cabeza. Por el contrario la alianza entre ellos se da por coincidencias esenciales. Ahí está de ejemplo el caso de Chile. Juntos ganaron y gobernaron  4 periodos presidenciales. No sólo eso los comunistas llegaron al poder con Allende y el voto indispensable de la Democracia Cristiana. Sin el viejo Frei y los votos de sus diputados democristianos Allende nunca hubiera sido. Nunca.

Y quiero señalar algo. Aquí en México los herederos de los cristeros se convirtieron  en la izquierda. Y eso por una razón muy simple, así corresponde. Los principios fundadores de la izquierda coinciden con la democracia cristiana: el que tenga dos túnicas dé dijo Jesucristo. El que no trabaje que no coma. No fue Carlos Marx quien lo dijo sino san Pablo. Dicho de otra forma no hay alianza más natural que entre la llamada izquierda y la democracia cristiana. Quienes la consideraron e hicieron casi imposible fueron los tránsfugas tricolorianos que se han colado en la izquierda y los azulatos fundamentalistas que creen que la verdad y la razón les es exclusiva.

Lo que más molesta es el hecho de que azulatos y amarillejos no hayan gobernado con un programa y principios comunes desde el 2006. Sí, fueron los egos políticos los que lo impidieron lo que nos viene a demostrar lo más triste: sólo los junta tener poder, nunca servir a los gobernados.

Perdió el tricoloriano, pero aún no se vislumbra el líder que necesitamos. Y se interrumpió. El pleito acabó conmigo. Estoy de acuerdo con sus decisiones, repito. Ahora cúmplelas tú. Dame más espacio, pon todo lo que les enseño. Y se quedó callado.

A poco acabó el mundial ganó España y dimos rienda suelta a nuestro júbilo.

Ya para acabar repito, ahora yo,  y evitar malos entendidos. Los dichos son de don Puro. Eso dice el viejano, que yo sé bien el camino.

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

Ubaldo Orozco

Nos habían dicho las mujeres que andaba muy sentido. Pero fue Diego, mi hijo, quien dio la voz de guerra: papá, creaste un monstruo. No supe de entrada si se refería a Chacho o al viejito. No, tu compadre no, ése ya era. Enseguida me dio una explicación: desde que lo publicas nadie lo aguanta en la colonia. Lo tratan de don, lo paran y platican con él, y el viejo les suelta explicaciones de todo a todos. Y le creen. Va a hacer una revolución.

Algo de culpa sentí porque convoqué a todos, menos al iluminado, a un conciliábulo de emergencia: una copa en la casa de ustedes. A las 7 de la tarde. Enrique y Adolfo llevaron la voz cantante. Serios. Como convencidos de que lo que dice el don sirve para algo. Y el señor tiene ya cierta edad. Con eso nos convencieron.

A Chacho por grosero y ofensivo le impusimos una pena: traerás el tequila para la comida que mañana en desagravio a don Puro se hará aquí. En seguida establecimos reglas: las burlas al viejito han de ser en la presencia de todos, así no damos lugar ni a acusaciones ni a desagravios ridículos como el de mañana y reímos todos por igual. Otra: se otorgan al viejito 30 minutos fijos para que diga lo que le plazca. De las dos 45 a la tres 15 si se trata de comida. Y si es cena de las ocho 45 a la nueve y cuarto. Ni un segundo más. Esté presente quien esté presente. 30 minutos fatales.

Una pena adicional le cargué a Chacho, que me acompañara mañana a Texcoco a traer la barbacoa. Hecho dijo.  Fue él quien me despertó muy temprano. Me llamó al celular a las 6 y media. Se le cocían las habas por almorzar en el lugar de los hechos barbacoa de hoyo recién sacada.

Nos perjudicó el anciano porque nos distrajo mucho de la final. No nos habíamos dado cuenta del horario del juego España contra Holanda. Los ojos en un lado y los oídos en otro. Ni modo nosotros pusimos las reglas. He aquí lo que sentenció: mucho les agradezco sus satisfacciones. Más merezco. Espero que cumplan su palabra.

Hace ocho días hubo elecciones en casi la mitad de estados de la República. Se esperaba que barrieran los tricolorianos. No fue así, perdieron en 3 estados. Y con toda seguridad en otros como Veracruz, pero aquí se operó como si ya hubieran regresado los buenos tiempos del partidazo. Les corría prisa. Y eso fue muy bueno. No se les hizo. Queda claro que México no es el país de la corrupción, el engaño y la violencia que son los tricolorianos. Y han sido.

Las alianzas entre amarillejos y azulatos parecían impensables, no porque no puedan establecerse entre partidos que pueden hallar un programa común, como izquierdistas y democristianos, sino porque algunos  líderes amarillejos enfermaron de la cabeza. Por el contrario la alianza entre ellos se da por coincidencias esenciales. Ahí está de ejemplo el caso de Chile. Juntos ganaron y gobernaron  4 periodos presidenciales. No sólo eso los comunistas llegaron al poder con Allende y el voto indispensable de la Democracia Cristiana. Sin el viejo Frei y los votos de sus diputados democristianos Allende nunca hubiera sido. Nunca.

Y quiero señalar algo. Aquí en México los herederos de los cristeros se convirtieron  en la izquierda. Y eso por una razón muy simple, así corresponde. Los principios fundadores de la izquierda coinciden con la democracia cristiana: el que tenga dos túnicas dé dijo Jesucristo. El que no trabaje que no coma. No fue Carlos Marx quien lo dijo sino san Pablo. Dicho de otra forma no hay alianza más natural que entre la llamada izquierda y la democracia cristiana. Quienes la consideraron e hicieron casi imposible fueron los tránsfugas tricolorianos que se han colado en la izquierda y los azulatos fundamentalistas que creen que la verdad y la razón les es exclusiva.

Lo que más molesta es el hecho de que azulatos y amarillejos no hayan gobernado con un programa y principios comunes desde el 2006. Sí, fueron los egos políticos los que lo impidieron lo que nos viene a demostrar lo más triste: sólo los junta tener poder, nunca servir a los gobernados.

Perdió el tricoloriano, pero aún no se vislumbra el líder que necesitamos. Y se interrumpió. El pleito acabó conmigo. Estoy de acuerdo con sus decisiones, repito. Ahora cúmplelas tú. Dame más espacio, pon todo lo que les enseño. Y se quedó callado.

A poco acabó el mundial ganó España y dimos rienda suelta a nuestro júbilo.

Ya para acabar repito, ahora yo,  y evitar malos entendidos. Los dichos son de don Puro. Eso dice el viejano, que yo sé bien el camino.

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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