Entretenimiento

Publicado: 9 septiembre 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Para don Puro todo lo que está llenando los medios estos días es distracción, pero fíjate, la vida es una serie de distracciones. No es fácil hallar un hilo que ensarte todo y dé un sentido único a nuestros actos y pensamientos. Llegaba de Playa del Carmen con su pena a cuestas. Lulú sigue delicada. Qué bueno que no esté Chacho, ah cómo molesta. Parece niño de 8 años. Y tú de 9, viejo porque le haces caso. Estás equivocado abogado. Las molestias son inevitables. Para todos hay una. Es la vida. Hay que seguir el juego.

El bicentenario y su celebración. Todos requerimos símbolos para vivir. Como personas y como pueblo. Primitivos y modernos. Los necesitamos para enraizarnos en la tierra y para distinguirnos de otros. Pero no se nos imponen. Cada pueblo escoge los suyos y lo hemos hecho muy mal, pero no ando de aguafiestas. Por el contrario festejo y brindo con tequila. Viva México. Viva la Independencia. Viva América y Viva la Religión.

Ya habrá tiempo. En cuanto este mes se acabe.

El país sigue lleno de agua. No vino tan seco el año como decían. Michoacán, Nuevo León, Coahuila, Veracruz, Guerrero, Oaxaca han sufrido inundaciones para llenar noticieros. Y claro los encharcamientos de la zona conurbada del DF y el Estado de México. Más lo que falta por acumularse. Año con año padecemos desastres naturales. Lo que no nos quita la política, el comercios y otros negocios legales e ilegales se lo llevan las aguas. Nos fascina la naturaleza. Por eso nos sentamos a contemplarla. Nos hincamos cuando vemos llover. No sabemos quitarnos del curso de aguas que corren. Nos convencieron como pueblo que los desastres naturales son inevitables. Es un símbolo de los mexicanos.

Seguimos paso a paso la tragedia de los mineros chilenos atrapados en las profundidades de la tierra por la codicia del oro de los dueños: no había un segundo túnel; y la torpeza del presidente ecuatoriano, que creyó salvar al mundo con el anuncio de la buena nueva de otra vida salvada. Aunque doy por descontado que la política, la fuerza, es actividad que requiere muy poca inteligencia, los medios deberían censurar la torpeza extrema de los poderosos. Pobre hondureño. Y pobre familia. Y ya pasó aquí con resultados funestos.

Y está claro el apresamiento de La Barbie. Un capo grande que no cae abatido. Que no creyó que lo atraparan. Una labor de inteligencia o de penetraron rompió su cerco de protección en labores de guerra. En operaciones militares típicas. El estado por un lado con todos poderes legislativo, ejecutivo y judicial, y otros constituidos, hasta la hibrida Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y por el otro el crimen organizado, que libra guerra intestina por el control de Ciudad Juárez según dicho de Valdez Villareal.

Victoria y derrota. Lucha por la vida. Es una guerra. Hubo persecución de meses. Comando de apresamiento rápido o ejecución con preparación para combate a largo plazo. Y enemigo estaba avituallado sólo que no le dieron oportunidad ni de tocar sus armas.
Las noticias de la guerra no cesan: otro alcalde muerto, una granada en Cancún, como las aguas en temporada. Un día sí y otro también. Pero ya sólo faltan algunas explicaciones sobre el bando de los buenos.

Pero viejo mi copa está vacía. Nos vemos el domingo. Será en casa de Enrique para que te des una vuelta.

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales  y de los partidos políticos.

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