Hasta el 2011

Publicado: 23 diciembre 2010 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Indignado, así encontré a don Puro, por el asesinato de Marisela Escobedo activista de la justicia. A secas. No la complicidad sino la justicia por la que pagamos, vía impuestos, nosotros los ciudadanos. La justicia de la simple aplicación de la ley. Y más todavía con las declaraciones gobernador de Chihuahua. No nos doblegarán afirmó.

Y siguió la artillería por parte del inmaculado. El homicida no fue contra el poder sino contra la sociedad civil. No somos de los mismos, señor gobernador. Usted y nosotros no estamos del mismo lado.

Traté de hacerlo entrar en razón. Ha habido víctimas del crimen organizado en la familia del gobernante. No es lo mismo. Respondió. Esta muerte es sólo venganza particular del crimen organizado contra quién no acepta la muerte de una hija como precio para vivir de rodillas y perdonado. Es el ejercicio del poder ilegal contra quien cree todavía en un poder que las autoridades se empeñan en aparecer como inútil: la ley.

El asesinato de la activista es el resultado del no ejercicio del poder de la ley. Además del o de los autores que resulten según el código penal serán culpables de homicidio, sí del homicidio, las autoridades que no aplicaron la ley. Jueces y/o ministerio público. Y algunas de sus cabezas.

Su abuso de poder, por abandono o corrupción, llevó a Marisela a exigir justicia de manera pública y molesta y eso le costó la vida. Pagamos a los perseguidores y a los juzgadores de delitos. No pagamos por la justicia. No pagamos para tener ley. Sólo por la faramalla que la rodea. Pagamos por un producto inexistente. Nos roban. Las autoridades no cumplen su deber. Sentí las ráfagas cerca de mí.

El mismo crimen organizado quemó el negocio de la pareja de la activista y levantó a un cuñado que luego apreció asesinado.

Y Ninguno de los crímenes de los que he hablado está relacionado con la guerra, pero la hace necesaria. Inevitable… pero los gobernantes, todos, legales e ilegales, han de entender que no somos iguales.

Y yo he estado equivocado todo el tiempo. Y tú, Ubaldo, no me lo hiciste ver. Me dejaste pasar más de un año haciendo el ridículo. Y lo peor es que requiero que me publiques. Y de que escribas lo tuyo. También. Pero eso se paga, licenciado. Eso se paga. Pon por última vez mi pedido de auxilio:

Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales y de los partidos políticos.

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