2011

Publicado: 11 enero 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Fue en el recalentado, ya en este año, que el viejito volvió a pelear con Chacho. Todo porque le leyó un recuento de sus motes. Una larga lista escrita en una hoja de agenda. Empezó con los relacionados con la edad de don Puro, desde anciano a vejestorio. Siguió con los derivados del apodo desde san Purificación a concebido sin mancha, a colilla o cigarro. Aquí ya no se aguantó. El vetarro perdió la compostura ante las carcajadas de la concurrencia.

Habíamos comido muy bien y en sana paz. Cerdo y carnero. De éste último para dar gusto al anciano, que como venganza ante lo que consideró una agresión inmerecida por no haber hablado todavía de política, empezó sin más preámbulo su primer sermón del año. No valió su promesa de dejarnos descansar hasta  Reyes.

Hay menos elecciones locales este año, pero aún así habrá más política. Y más gasto legal e ilegal destinado a hacer política. Para esto sobra el dinero. Ya se sabe, somos el país más rico del mundo pues nuestros gobernantes, nuestros dueños, los de a caballo, los señores amos desperdician y malgastan  el dinero que tanto cuesta ganar al pueblo de México. A los de a pie. A los pedestres. A
nosotros los siervos.

La del Estado de México será la elección más importante. Habrá nuevo gobernador del estado más poblado de la república y el más fuerte en términos de economía. Según algunos con saber el ganador de la elección se sabrá quién será el  próximo presidente de México.

De nada servirá que pida moderación en el gasto, dedicación a las labores de la administración pública o al servicio legítimo de los partidos. El resto, y la suerte, está echado en las elecciones mexiquenses.

Habrá muchas oportunidades para explayarme y referirme a cada punto en particular. Así que por ahora sólo diré una cosa que no es buena: ni terminada esa elección se podrá saber quién será elegido presidente de México en el 2012. Habrá que esperar, despilfarrar y caminar en el 2012 como si no se hubiera gastado un centavo en la campaña presidencial y como si no hubiéramos escuchado una sola palabra de los candidatos. Como si fueran unos desconocidos los que ya no aguantamos.

Tenemos un ejemplo claro: en el 2006 el perdedor de las elecciones perdió 5 puntos de ventaja en cada uno de los últimos tres meses de campaña. No le sirvieron el gasto hecho y los 5 años y meses invertidos previamente.

Como también se repetirán en este año las coyunturas del pasado, me abstengo de referirme a ellas. Sólo les comentaré sobre por qué no escribirás más mi primer mandamiento. Estuve equivocado todo el tiempo. Los pensadores podemos decir cuánto queramos porque nadie nos hace caso. Habrá que enmendar el camino con la esperanza de alguno se equivoque y haga caso. Ahora. Hay otra razón que diré más delante. Y se acabó.

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