Inicio de año

Publicado: 13 enero 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

A don Puro le dio por huir: hablar para decir nada. Comentaré un solo punto del año pasado, dijo: el coloso. Molestó a todos. Que si es Fox. Que si Argumedo. Que si Zapata con el bigote recortado. Que si el de los elotes de Coyoacán. Total que al día de hoy nadie sabe quién es ni cual fue o será su destino. A mí me pareció un campesino mexicano y me pareció bien que así fuera por tanta sangre que han derramado por México.

Pero el significado vino a resultar más profundo: es el  México de hoy. El que a ninguno gusta, el que tenemos. Lo que somos. Este país que parece ser un adolescente antañón a punto de declarar su amor.  Dudoso. Ambiguo. Inmóvil. Pero ya basta de sabiduría. A nadie importa.

El licenciado aquí presente, quien tiene mucho que agradecerme y mucho me cobra, inició esta serie con una calificación de los tres partidos que hice algunos ayeres ya. Los tricolorianos afirman no se muevan, alcanza para todos. Los azulatos rezan: Cuidado, sólo da para nosotros. Los amarillejos son más claros: a mí no me quitan lo mío. Cueste lo que cueste.

El transcurso del tiempo me dio la razón con una sola falta. Los amarillejos. En luchas entre ellos mismos se desgarran y pierden lo suyo. Hay una pregunta según algunos no respondida, ¿por qué la izquierda se destroza entre ella misma? Antes de cualquier respuesta el sin mancha concebido, el puro y limpio de corazón, el impoluto continuó porque los izquierdistas se miran como son: sin máscaras ni disfraces. Eso que llaman principios e ideales, su sermón es sólo ganas de que la gente haga la voluntad del orador. Autoritarismo.

La historia nos da lecciones. Son efectivos los métodos de la derecha. No los de la izquierda. Es una constante. Brasil está de ejemplo. Su economía y sociedad al alza. Lula el izquierdista se plantó en los cimientos de Fernando Henrique Cardoso, el ortodoxo. Y ahí sigue Brasil y sigue caminado.

Los métodos de la derecha también sirven para mantenerse en el poder. Los tiranillos de Cuba no lo sueltan. Y como la más despreciable derecha encarcela la libertad. Ya nada más eso ahora.

Ya os he dicho que no hagáis caso de palabras sino de obras. Quiero ahora deciros que no confiéis en quién habla de principios e ideales.  En esta época todos creemos en lo mismo: la efectividad. Que una escoba barra. Que una aspiradora aspire.  Que un diputado legisle. Que un médico cure. Que un ejecutivo administre sea una empresa, sea un país. Lo demás es baratija. No hagáis mucho caso, pues, de los borlotes electorales, en los que las palabras y el teatro (los regalos hacen las veces de unas y otro) que se multiplican para ocultar las obras.

¡Está pando! dijo Chacho. Acaba de una vez. Y se vino un merequetengue, del que daré cuenta en el siguiente escrito.

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