Desagravio

Publicado: 19 enero 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Como les había dicho el relajo comenzó cuando Chacho lo llamó pando. Se soltaron las carcajadas y don Puro se enfureció cuando pedí a mi compadre no lo llames colilla. Así le dice porque camina como si lo fueran jalando de la hebilla. ¿También tú? Me dijo. Te rebajas al nivel del vulgo. Y acabó el relajo. Al despedirse me llamó judas. Te saqué de la trampa le contesté.

El miércoles me invitó un tinto con unas baguettes de jamón serrano. Botella y media de un penedés de muy buen cuerpo. Y un bolívar torpedo. El viejano anda desatado porque su Lulú del alma está todavía en Cuernavaca. Comenzó su lección. Mi error principal ha sido creer que para la mejora del país debe atacarse el bolsillo de los poderosos, los legisladores en el caso de mi primer mandamiento, y ocurre que no es ese el camino. Ha de atacarse el bolsillo de los contribuyentes, el nuestro, hasta que resulte imposible de tolerar. Hasta que no haya más remedio que enfrentar a los legisladores y obligarlos, legalmente, a cambiar la situación de privilegio inmerecido en que viven.

Se dice que los mexicanos somos conformistas. Que aguantamos todo. Que aquí no pasa nada. Parece. Pero antes fuimos un pueblo de guerra tras guerra. Por cualquier ambición o locura. Millones de muertos y economía destrozada. Pero aún hay el temor, escondido, de que se desate el México bronco, el profundo, como dicen, ante la injusticia y abuso de los capitostes como se nos hace víctima. Es fundado porque siempre se ignora el momento preciso en que las violencias y abusos del poder se convierten en intolerables, mismo en que un pueblo se desborda en la violencia. Que no se dé.

Una guerra civil no sería ahora como fue la Revolución. Habría menos muertos, se dañaría menos la economía y sería de más corta duración. Salvo en caso de irracionalidad extrema. Quizá sería de élites, más inclinada a derecha que a la izquierda. Fuere lo que fuere una guerra intestina traería más injusticia y abusos que la situación actual da.

Marcos creyó llegado el momento, pero su llamado no prendió. Hubo simpatías, pero nadie se fue al cerro. Algunos opinan que el plantón de reforma fue un llamado a la insurrección. Sea lo que fuere falló. Dicho de otra forma las condiciones no están dadas para una revuelta. O todavía mejor: estamos mejor de cómo decimos, pero no de cómo podemos estar. Son muchos los abusos. Y parecen crecientes.

Ahora alguien encontró la forma de trastocar el orden con algo más que motivos egoístas, económicos. Me refiero a una organización que se dice incluye elementos religiosos, modos de comportarse y metas que se imponen a los miembros. La llamada Familia Michoacana. Recluta ejércitos y los mantiene fácilmente. Adoctrinados dicen. Y son efectivos en lo suyo. Algunos leen historia para aprender.

Que piensen quienes deben hacerlo. Y actúen en consecuencia. El viejo acabó con un gracias por el domingo.

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