Suma y división

Publicado: 2 febrero 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Como veo doy dijo don Puro. Recuento de daños y victorias en Guerrero. Que los tricolorianos y uno de sus precandidatos perdieron en Guerrero. Puede ser lo último, pero los primeros ganaron, con otro color, pero ganaron. Como hace seis años. Además puede ser que los que cargan con la derrota ahora sí aprendan y se disciplinen, sí crean que hay mañana y le den vuelta a la tortilla. Aunque puede ser que los tiempos ya no permitan más partidazo. Que gana la alianza azulata y amarilleja, la tres veces A, y pierden quienes dentro de los partidos asociados se oponen a ir juntos a la elección del Estado de México. Es muy temprano para saber los efectos finales del resultado de la elección.

Total que la AAA celebra como si hubiera matado a su rival, como si no se tratara de una batalla en una guerra que no es la definitiva. Como si hubiera encontrado el talón de Aquiles tricoloriano. Nada más falso. El talón estaba y está a la vista: la falta de unidad. El partidazo sin unidad es apenas un partidito.

El principio que regía en materia electoral era muy sencillo: escogido el candidato con el visto bueno o la decisión del de arriba los derrotados se cuadran. Por las buenas (prebendas al derrotado) o por las malas (además palo).

Para derrotar en el 2012 al tricoloriano basta con que la triple AAA lo divida lo suficiente. No se requieren votos, por sí solos llegan. Quizá el antiguo dinosaurio no vuelva a nacer porque ningún precandidato tricoloriano está dispuesto a ceder en sus ambiciones personales. Y menos los gobernadores cuya indisciplina frente al interés primordial del partido contraría la esencia de un partidazo.

Quedan reflexiones. Nos quedaremos con las ganas de que un perdedor reconozca su derrota en cuanto la sepa, de que entienda que es la voluntad popular la que decide una elección y no los tribunales. También en la ignorancia del significado de palabras cabalísticas: dulce, libro…

Los guerrerenses tienen experiencia en gobiernos tricolorianos vestidos de amarillejo. El gobernador actual era de aquéllos pero jugó y ganó con la última franela. No se notó un cambio sustantivo en la manera de administrar y hacer política. Es más se dice que apoyó al candidato derrotado, pero no obtuvo la suficiente aprobación popular para determinar el sentido de la elección. Si bien habrá que esperar algunos años para saber los resultados de la administración pública aliancista en Puebla, Oaxaca y Sinaloa no se avizora dato que haga concebir esperanzas de mejoras. Al inicio de este sexenio amarillejos y azulatos pudieron cambiar al país, pero las ambiciones personales lo paralizaron.

A Guerrero le tocará más de lo mismo. Eso sí con dulces y libros. Que caray. Se trata de ganar votos para el 2012. Nosotros lo permitimos. Y lo disfrutamos. Hagamos cábalas que para eso pagamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s