Ahora Baja California

Publicado: 22 febrero 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Tocó el turno electoral al estado de Baja California. Los amarillejos después de estar 12 años en la cucaña cayeron al tercer lugar, pero los tricolorianos no pudieron hacerse del poder, por el contrario fueron los azulatos los que llegan a la silla estatal. Otra vez la misma sentenció cansadamente el anciano.

Y siguió con su rosario de quejas. El candidato a gobernador que venció fue un amarillejo recién cambiado a azulato que grita a viento y marea su conversión, como si hubiera dejado de ser hereje, como si lo acabaran de bautizar. Como antes había sido tricoloriano, no podemos estar tan seguros de que los que quedaron en segundo lugar no se hayan hecho del poder. Ni modo.

Lo que sí es claro es que los colores no importan para ser elegido sino el capitoste en turno, el que goza de las simpatías, el que tiene ideas y programas hechos a imagen y semejanza de los que le pagan. Partidos que no ciudadanos.

Y como el tema cansa y es inútil hablar de él porque ni ciudadanos ni capitostes partidarios hacen caso dejémoslo en que no tenemos partidos políticos sino chaquetas. Unas chamarras muy caras y fáciles de cambiar.

Por cierto estoy muy molesto con el jefe azulato. Me acaba de degradar. Dice que a los ciudadanos les encantan las alianzas. A mí como se hablaba en el sexenio de Echeverría ni me gustan ni me disgustan, así que le pregunto respetuosamente si puedo votar en la siguientes elecciones. Dicho de otra forma le pregunto si soy ciudadano o no. Ya en serio, ¿quién lo habrá autorizado para hablar a nombre de los ciudadanos? No de unos, de todos de un golpe. Yo no lo hice. Ni lo haré. No le pago para eso.

Eso nos pasa por dejarlos engallar. Vamos mejor pasando la hoja. Vamos a despacharnos estos huevos con wharma, jocoque y pan árabe. Pero no me dejó ni opinar. Te diste cuenta del pésimo experimento que nos resultó vivir en Cuernavaca. Está bien para unos días, pero no para encerrarse allá. A morir. Tu familia está aquí y en Monterrey le contesté. Y entre las dos ciudades el clima es mejor acá. No había razón para cambio.

Pero las mujeres se salen con la suya. Ni siquiera te das cuenta y ya estás de acuerdo con ellas. Ya no importa, le dije, ya estás acá de nuevo. Tienes razón, pero se paga. Poco o mucho pero las malas decisiones te cuestan. Vamos a otra cosa le corté la inspiración, ¿qué piensas de lo de Egipto?

Y otro rosario de penas. Que 30 años en el poder es un crimen a la democracia. Que la sola existencia de Mubarak es una ofensa a la democracia. Que los gringos siempre hayan el modo de sacar provecho. De hartarse de lo poco o mucho que tiene un país. Que de nada sirve la salida del presidente porque queda al frente el ejército. Lo paré de frente. Ahora escucha le dije. Aquí no pasa nada y si algo ocurre nos cambiamos de chaqueta y se acaban los problemas. Cállate ya.

El viejo se dio por aludido y obedeció.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s