Terremoto en Japón

Publicado: 22 marzo 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Razones de peso obligaron al viejillo a dejar a un lado sus pendientes con los lectores para avocarse a otras situaciones. Aquí va lo dicho. Un terremoto del 8.9 en la escala de Richter con duración de unos 2 minutos devastó el noreste japonés. No fue todo. Siguió un tsunami casi inmediato con olas de hasta 10 metros. Pero el mal no acabó ahí. Dentro de los destrozos se encuentra la afectación de una planta de energía nuclear para producir electricidad. El riesgo: el escape de radioactividad nociva no sólo para los humanos sino también para otras formas de vida.

Todavía no pueden medirse los daños. Se habla, sin embargo, de más de 15,000 entre muertos y desaparecidos. Los afectados de cualquier tipo rebasan el medio millón. Los daños en la economía local empiezan a verse en el desabasto de algunos bienes, pero a fin de cuentas serán incalculables. Los daños a la economía global también porque Japón es la tercera economía global. Y subsiste el peligro de una fuga de radiación con su cauda de canceres, mortales y no, y otro tipo afectaciones.

Para medir la fuerza de ese 8.9 usemos la memoria. Vayamos al 85. Nuestro sismo fue de 8.1 y nos “bamboleó” y nos dio la sensación de un súbito mareo pero luego nos permitió el uso cuidadoso del movimiento. Uno como el japonés “jala” y “arroja”, como si desprendiera del suelo, e impide la marcha. El nuestro tiró edificios, el japonés, aun sin tsunami, los arrasa.

Es la fuerza de la naturaleza que nos recuerda que no puede dominarse siempre. Y es la fuerza de la mente humana aplicada, de la tecnología, que tampoco puede sujetarse a controles siempre efectivos. Otra vez la misma lección no aprendida: el problema mayor de la humanidad es su relación adecuada con el medio, natural y artificial, para el desarrollo de la vida. No es la acumulación de riqueza o de poder. Pero esto es predicar en el desierto.

Desgracias de este tipo afloran a los pueblos y a los individuos. Japón es pueblo avezado a temblores y a la disciplina constantes, que propician y facilitan la convivencia humana. Y el heroísmo individual que antepone el beneficio colectivo o de otros al personal. Jesucristo lo dijo: no hay mayor amor que el de aquel que da la vida por sus amigos. Eso es el heroísmo. No el de los de a caballo de la vida pública.

Mientras tanto en Libia, por no hablar de todo lo que ocurre en aquella región, Gadafi echa sus armas de muerte contra los indefensos de sus descontentos. Contra el pueblo. Aviación, tanques, enfrentados a rifles y algún misil con pretensiones de antitanque. Matazones para no soltar el poder. Y la indiferencia de los poderosos. Hágase la voluntad de Dios en la milpa de mi compadre. Amigo lector cargue el peso de los muertos a quién usted crea, no se equivocará: la Unión Europea, China, Rusia, los gringos que quieren salir de Irak y Afganistán. Ah y agregue una parte de responsabilidad a los aliados de segunda del líder libio: Chávez, los Castros y Ortega en estas tierras…

Aunque, señaló con tristeza don Puro el inmaculado, esto no acaba. Todavía falta mucho sufrimiento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s