Reformas

Publicado: 21 mayo 2011 de Amado Sosa en Lic. Ubaldo Orozco

Ya me había olvidado de su decálogo cuando el viejo lo retomó. Veamos lo que debemos exigir a nuestros políticos. Me pregunto si la sociedad civil aprovechará la coyuntura electoral para hacer nacer en el 2012 un México nuevo.

Hace unas semanas los señores diputados tricolorianos se encargaron de aguar la llamada reforma política no discutiéndola al término del período ordinario de sesiones. La esperanza acabó en un simple ajuste de cuentas entre los dos candidatos presidenciales tricolorianos, el dueño de los senadores y el amo de los diputados. El primero buscaba la liberación de éstos con el señuelo de la posibilidad de reelección de los padres de la patria, pero bastó para impedirlo un simple jalón de riendas del otro propietario.

La reforma política aprobada contemplaba otro aspecto importante: las candidaturas ciudadanas. Actualmente para tener el derecho de ser votado el mexicano ha de uncirse a un partido porque los amos legisladores renunciaron por los apartidistas al sueño de ser presidentes de México que todos los paisanos tenemos según decía Cossío Villegas.

Afortunadamente algunas propuestas no pasaron, tal la segunda vuelta en la elección presidencial y algunas cosas peores como la revocación de mandato y otras de su especie que parecen previstas para que nos echemos los 6 años del período presidencial en fiebre electorera. Piensan quienes lo propones que no son suficientes un año de escarceos y dos años de campaña abierta.

Recuerdo, dijo don Puro, a nuestros señores amos que tenemos televisión e internet para ver y saber de nuestras miserias. Guárdense las propias al menos por 3 años. Pero a fin de cuentas los amos diputados se fueron por la tangente: más vale tener de comer que el trabajo de legislar, y todo hace ver que nos echaremos la siguientes elecciones en los mismos términos de la anterior en la que los mexicanos elegimos al presidente Calderón.

Ante la ausencia de reformas recuerdo a la sociedad civil un fácil camino para hacer de México otro país a partir del 2012. Logremos por métodos lo medios legales a nuestro alcance que los diputados aprueben mi primer mandamiento: una Disminución inmediata en un 40% del presupuesto de los congresos federal y estatales, de institutos electorales y de los partidos políticos.

Esta reducción traería como consecuencia inmediata la liberación de los diputados de sus compromisos con capos de la política más fuertes que ellos y su toma de poder en la conducción los asuntos del país. Y por otra parte el cumplimiento de un viejo anhelo: que los diputados obedezcan los mandatos de la sociedad civil.

Si queremos que un nuevo país nazca en el 2012 la sociedad civil debe trabajar por sus ideas y candidatos desde ahora y por caminos distintos a los que ya han fallado.

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